MÓNICA – Cirugía de Adelgazamiento

MÓNICA

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Testimonio

En mi caso, la operación, literalmente, me ha cambiado la vida. La obesidad no me generaba problemas de salud graves, (aún), pero sí me proporcionaba muchos problemas de otra índole, especialmente de movilidad, que se vieron agravados cuando me rompí el menisco, y la recuperación se veía muy afectada por mi exceso de peso; además, era un círculo vicioso, porque al no poder moverme, aún ganaba más peso, y ya me dolía también la otra rodilla.

 

Me costaba muchísimo andar más de 15 minutos seguidos; esperar en una cola o visitar un museo, era una tortura; no podía ir en metro porque no podía bajar escaleras; viajar en avión, ir al teatro o al cine, a una terracita.. empezaba a ser un problema, porque no siempre entraba en el asiento… Mi endocrino me recomendó que me sometiera a cirugía bariátrica.

Al principio dije que no; especialmente por temor a posibles complicaciones, a lo lento de la recuperación,a lo larga que pudiera ser la baja, al dolor…

Decidí informarme, y el cirujano que finalmente me operó me contó que la probabilidad de complicaciones era muy baja, que la recuperación era bastante rápida (unas dos o tres semanas), el dolor, de existir, duraba pocos días…
Finalmente me decidí, y ha sido una de las mejores decisiones de mi vida. La operación fue muy bien, la recuperación mucho menos dolorosa y complicada de lo que temía, en 3 semanas me reincorporé al trabajo, y todo salió fenomenal, siguiendo todas las pautas que me daban; aplicar las pautas alimenticias no me supuso ningún problema, en contra de lo que mucha gente de mi entorno podía pensar.. . Actualmente hace casi 6 meses que me operé, he perdido ya 31 kgs, y aún sigo perdiendo peso.

 

Mi vida ha cambiado; las rodillas casi no me duelen, he podido iniciar la rehabilitación que no podía hacer con el exceso de peso, puedo caminar mucho más tiempo, esperar en colas o museos ya no es problema; ya puedo volver a ir en metro, e ir a cualquier sitio sin preocuparme de si cabré o no en el asiento.

 

Me cuesta mucho menos encontrar ropa, me encuentro mucho más guapa, y ha habido un cambio que no esperaba: cuando aún no me había operado, un día en la consulta oí a dos pacientes ya operados que comentaban que “parecía que, más que del estómago, les habían operado del cerebro”, porque ya no les apetecía comer cosas que antes les encantaban. Entonces no lo entendí, pero ahora sí; la comida ha perdido importancia en mi vida, hay cosas que, simplemente, no me apetece tomar. Pero, sobre todo, siento una alegría, una agilidad, y una sensación de libertad, que hacía años que no sentía.
García

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Fecha

3 agosto, 2016

Categorías
  • Testimonios

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